Adquisición y desarrollo del lenguaje en la infancia


De todas las criaturas del reino animal solo una tiene la capacidad de comunicarse mediante la palabra: el bebé humano. 

Los primeros dos años son un viaje de exploración y alegría; antes de experimentar palabras, el bebé, tiende a experimentar sus propios ruidos y balbuceos, hasta que llega el momento en el que pueden articular palabras.

Para comprender este proceso, es preciso remontarnos a la gestación del ser humano, en donde gracias a estudios científicos se ha comprobado que a partir de la semana 24 el oído del feto se desarrolla y logra escuchar lo que sucede en su exterior, siendo la voz de la madre el más importante de los sonidos. 

Después de la gestación, la primera forma de comunicarse es llorar, y aunque el llanto sea involuntario, la madre responde; poco a poco, el bebé, se da cuenta que cuando llora, alguien lo escucha, pero no cualquier persona atiende a las suplicas, son los padres quienes juegan un papel importante en la adquisición del lenguaje ya que el bebé tiene preferencia por el idioma materno, pues le resulta familiar.

El bebé al familiarizarse con el lenguaje materno es capaz de poder distinguir entre palabras que tienen significado y las que no. La comunicación además de ser un intercambio de signos, requiere una serie de elementos extralingüísticos que desde pequeños aprendemos a reconocer; según un estudio realizado por la Universidad de Queen, Canadá, reveló que el ser humano desde una edad muy temprana sabe que las emociones se expresan tanto con la cara como con la voz y que los ojos juegan un papel muy importante en la comunicación.

Si hay algo que nos asemeja como seres humanos, es nuestra capacidad para comunicarnos cuando somos bebés a través de los sonidos: [ba], [da], [ta], [pa]; gracias a esta adquisición universal entendemos que el bebé tiene la capacidad para aprender cualquier idioma pero ¿cómo se convierte en un especialista?

Un bebé es un oyente universal y por ende distingue todas las particularidades de su idioma materno, cualquiera que fuese, pero esta capacidad de distinguir sonidos se va reduciendo y en el caótico mundo de los sonidos, selecciona solo los de su idioma, es por eso que nosotros como adultos como adultos tenemos dificultad para aprender un segundo idioma, hay sonidos que nuestro cerebro ya no reconoce.
Otro de los elementos extralingüísticos que el bebé utiliza antes de articular palabras es señalar, cuando los humanos ven a alguien señalando saben que verán algo importante. Para el bebé el motor principal de aprendizaje es la imitación, sabe que señalando puede obtener lo que quiera, se señala la forma deseada y es la forma la característica decisiva para aprender el nombre de las cosas, para empezar a articular palabras. 

El ser humano es el único animal que cuenta con el don del habla y estas etapas son cruciales para aprender un idioma ya que el lenguaje es una parte fundamental porque con él podemos expresar sentimientos, recordar acontecimientos e imaginar el futuro y sin él, sería muy difícil comunicarnos.



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